• Allegra Mujer

Autoestima en el trabajo ¿cómo valorarme más en mi trabajo y mis finanzas?


Me parece importante hablar sobre la autoestima en el trabajo, porque pasamos ahí prácticamente todo nuestro día, por eso es tan necesario que nos apreciamos en él. No hablo sólo del trabajo por el cual recibimos un salario, sino también ese trabajo que desarrollamos en la casa y por el cual no recibimos ninguna compensación. En ninguno de los dos casos es fácil de lograr, porque en cada uno nos enfrentamos a problemas distintos, a barreras tanto internas como externas que hemos levantado alrededor de nosotras, a veces por el simple hecho de ser mujeres.


Obstáculos que desgastan nuestra autoestima

Algunos obstáculos externos que nos bloquean a la hora de valorarnos en el trabajo son: la discriminación en las oportunidades, el acceso a puestos bien remunerados y de prestigio, ascensos, la vulnerabilidad que sentimos por dedicarnos a nuestros hijos, el acoso sexual, los estereotipos de género que nos hacen sentir juzgadas en nuestro trabajo, y que a veces nos alejan del reconocimiento y los ascensos, y también la falta de aceptación y respeto en algunas ocasiones por parte de nuestros compañeros.

Además las mujeres que trabajan en el hogar, y que no tienen sueldo, como amas de casa y madres, también tienen dificultades para valorarse en su trabajo, y en ocasiones es la misma sociedad la que le concede poca importancia a esta labor, o nosotras mismas somos quienes nos consideramos desempleadas o como que en realidad no hacemos nada importante.

En relación con esto último, hay una anécdota que me gustaría compartirte. Hace unos años fui al banco para abrir una cuenta corriente. En aquella época no trabajaba y me dedicaba al cuidado de mis hijas por completo. En esa ocasión el empleado del banco me pregunta justamente a qué me dedico, y yo le contesto rápidamente: - Yo no hago nada. El hombre se me queda viendo y me pregunta si de verdad yo no hacía nada. Y le contesto, bueno yo sólo soy ama de casa. Te lo cuento para que te des cuenta cómo a veces nosotras mismas nos juzgamos tan duramente y no honramos lo que tanto esfuerzo nos cuesta realizar todos los días. Lo normalizamos, y no le damos todo el valor que tiene; y en consecuencia tampoco nos valoramos a nosotras mismas en nuestra labor.

Es común que nuestra valoración y nuestra autoestima sea sólida en algunas áreas, pero en otras está llena de hoyos. Por ejemplo en el trabajo dudamos de nuestra capacidad y de nuestra habilidad para relacionarnos con los demás, o quizás si tu te sientes muy segura en esta área, tal vez te sientas incapaz o poco creativa en otras.

La verdad es que mientras más inseguras nos sentimos en cualquier aspecto de nuestro trabajo, más posibilidades tenemos de culparnos de todo lo que salga mal ahí, y esto nos desgasta y no destruye emocionalmente.

María se divorció y se vio forzada a trabajar a sus 55 años porque su familia necesitaba dinero, nunca había trabajado y entró a trabajar a un café donde los principales clientes eran ejecutivos. Durante el día estaba tranquila, era amable y eficiente, pero como a las seis de la tarde se sentía presionada, confundía las órdenes o las olvidaba, y trataba mal a los clientes. Así que los clientes a veces tampoco la trataban bien a ella. De cualquier manera, ella se obligaba a asumir ahí una posición subordinada, pensaba que los clientes tenían razón, que ella no era eficiente ni merecía respeto, así que se culpaba, se ponía nerviosa y entonces más errores cometía. En consecuencia, los clientes se volvían cada vez más groseros con ella. Todos los días pensaba en abandonar ese trabajo, pero como no podía permitírselo porque necesitaba el dinero, se sentía frustrada y atrapada.


Te pongo este ejemplo para que te des cuenta que no necesariamente son factores externos los que no nos dejan valorarnos en nuestra labor, sino que somos nosotras mismas quienes nos atormentamos y permitimos malos tratos debido a nuestra poca autoestima, a la crítica interna, que nos hace sentirnos poco dignas de merecer el respeto y la valoración de los demás.

Esto nos ha pasado a todas en algún momento de nuestra vida, también porque hemos integrado conceptos sociales de dominación, dependencia y sumisión, que nos obstaculizan y nos limitan para conseguir el éxito y los logros que queremos.

Complacer a los demás

Otro problema que enfrentamos es qué queremos complacer a los demás, le damos mucha importancia a los elogios externos, y esto pasa precisamente porque mientras menos aceptación, reconocimiento, respeto haya recibido una mujer en su vida, más probabilidades tendrá de sentirse necesitada, y dependiente de la valoración externa para saberse valiosa.

Atractivo físico

También he visto es que en ocasiones pensamos que necesitamos depender del atractivo físico para obtener valoración en el trabajo, o cuando queremos reafirmar nuestro valor lo que hacemos es compararnos con la imagen femenina e irreal que nos muestran los medios de comunicación, donde se nos presenta a una mujer ejecutiva, delgada, atractiva, muy bien vestida, entaconada, con un empleo de alto nivel y además una casa perfecta; y por si fuera poco, dispone de mucho tiempo para su familia y para verse guapísima todo al mismo tiempo.

Todas las mujeres que hemos trabajado fuera de casa sabemos cuán lejos de la realidad está esa imagen. Casi todas trabajamos porque tenemos necesidades económicas que satisfacer, algunas solteras o divorciadas, algunas con o sin hijos, y con empleos normales. Entonces nos sentimos mal por no alcanzar esa visión idealizada de la mujer ejecutiva que trabaja, además es súper mamá, profesional y perfecta.

Las amas de casa se sienten insatisfechas si se comparan con ese ideal de súper mujer. Esa mamá que está en su casa atendiendo a sus hijos, que los ayuda con las tareas, les enseña valores y a madurar, se siente inconforme, insegura y muchas veces se juzga por qué se compara también con este modelo fantástico e inalcanzable.  

Frente a los innumerables factores que pueden desgastar nuestra autoestima es necesario que aprendamos a reafirmarnos en lugar de sabotearnos, pensando que somos la causa de todo lo que sale mal.

Ante las críticas de otros, o tus propias críticas, necesitas saber afirmar tu mérito, tu valor, tu capacidad y tu eficiencia, justamente haciendo a un lado a esta crítica interna, y siendo mucho más compasiva contigo misma, lo cual va desde apoyarte, respetarte, hasta darte todos los incentivos que necesitas y mereces.

También recordándote todos los días que eres competente, capaz y valiosa, porque incluso las personas más talentosas también cometen errores, y en ocasiones se sienten igualmente preocupadas, estresadas, abrumadas, y asustadas.

Aún los más inteligentes cometen errores, y graves. En ocasiones no son capaces de manejar alguna situación, también necesitan y piden consejos, y por supuesto, se esfuerzan todos los días para encontrar soluciones a sus problemas. La diferencia es que se saben competentes, no perfectos.

Lo más importante es que cuando te das el respeto, el mérito y te valoras, sustituyes a esa búsqueda de respeto, aprecio y aprobación externa por los que te das a ti misma. Y no quiero decir que la aprobación externa no sea importante, es muy importante, pero nunca suple la aprobación de una misma.

Cómo mantener en alto tu autoestima

Así que ahora lo sabes, para mantener en alto tu autoestima en el trabajo debes concentrarte en ti y no de las otras personas. Empieza por reconocer y afirmar tus habilidades, logros y fortalezas.


Por lo general hay cuatro áreas en el trabajo:

1. El trabajo mismo, qué puede ser vender, crear, diseñar, hacer, componer, dar un servicio.

2. También están los complementos del trabajo, cómo hacer informes y presentaciones.

3. Están además as relaciones con los clientes

4. Y por último, están las relaciones con los demás, es decir, tus jefes, compañeros supervisores, etc.

Analiza en cada una de estas áreas, cuáles son tus fortalezas y tus capacidades, estoy segura que tu lista será sumamente larga y detallada. Por ejemplo: “yo soy clara y precisa en mis explicaciones”, “estoy bien preparada”, “yo doy un excelente servicio”, “yo enseño bien”.

El siguiente paso será respetarte por estas cualidades, nunca demeritarte. Esto es porque únicamente tomamos en cuenta nuestras fallas; ahora ya sabes que no debes hacerlo, y que cuentas con una larga lista de capacidades y habilidades que vas a leer todos los días. ¡Siéntete orgullosa de ella y de ti misma!.

Por último, elabora un plan que te ayude a enfrentar todas esas áreas en las cuales te sientes insegura. Por ejemplo: si cometes un error puedes llegar a pensar qué es porque tus conocimientos son insuficientes, o que no eres creativa, quizás demasiado femenina, no eres lo suficientemente agresiva, no sabes lo suficiente, eres demasiado pasiva, no te puedes relacionar bien con la gente, o eres demasiado dramática, sensible o emocional. Esto es justamente lo que hacemos cuando nos sentimos inseguras de algo, tendemos a interpretar casi cualquier evento negativo como prueba de nuestra deficiencia.

Para salir de esta trampa lo que necesitamos hacer es tener un plan enfocado en cómo mejorar esos puntos débiles en esas áreas en las que creemos necesitar ayuda, y por las cuales debemos dejar de castigarnos, para poder entonces reaccionar de otra forma y comprometernos a usar nuestra energía para ayudarnos y reafirmarnos en lugar de maltratarnos.

Digamos por ejemplo que te fue negado un ascenso. En vez de pensar que esto es una prueba de tu incompetencia, date cuenta que tú sabes que el ya haber sido considerada para ese ascenso habla en tu favor. Es verdad que pudo haber factores fuera de tu alcance que influyeran en que tú no hayas sido elegida. Tal vez recibiste alguna retroalimentación al respecto que muestre una deficiencia para el cargo; si es así, simplemente toma en cuenta lo qué debes hacer para mejorar y crecer en esa área, en lugar de tomarlo como una señal de ineptitud. De esta manera te ayudas a desarrollar las habilidades que necesitas en vez de castigarte por no ser lo suficientemente buena.

Yo he aprendido que cuando mi trabajo no progresa al ritmo que yo quisiera, o cuando veo a un paciente que sigue atrapado en lo mismo que hemos trabajado miles de veces, tiendo a pensar que quizás no está sirviendo el trabajo que estoy haciendo, en consecuencia me siento molesta y decepcionada. Sé además que cuando empiezo a sentirme así, necesito hablar conmigo misma y recordarme que hago un buen trabajo, qué he visto grandes progresos en mis pacientes, y qué es verdad que hay cientos de factores externos que influyen en el proceso de cada paciente, y que no todo depende de mí.

Una parte importante de aprender a valorarnos en el trabajo es desarrollar una actitud más positiva con relación a los errores y fallas que cometemos, porque no somos perfectas y no haremos nunca un trabajo perfecto. Aceptar eso nos libera, porque es una parte ineludible de la condición humana, es algo normal y natural. Mientras menos te critiques, y te agredas, más energía tendrás para resolver creativamente tus problemas. De igual manera dejaremos de culpar injustamente a los demás, y nos empezaremos a aceptar como mujeres valiosas.

Aunque es cierto que el trabajo a veces pudiera resultar aburrido, agotador, tedioso repetitivo, frustrante, confuso, presionante, aislante o deprimente, es mucho más tolerable cuándo nos apoyamos y nos aceptamos a nosotras mismas.

Si tenemos especial dificultad para mantener una autoestima alta cuando no recibimos la respuesta que esperamos de nuestros jefes, porque creemos que nuestros jefes están ahí para ayudarnos, guiarnos y hacernos críticas constructivas, evaluarnos y recompensarnos justamente; lo cual es cierto, pero no todo el tiempo sucede así. A veces los jefes reaccionan de manera fría, explosiva, egoísta, grosera, critica y perfeccionista, y esto ocasiones nos hace enojar, nos confunde y frutra. Ante esto, lo que hay que hacer es discernir si esa retroalimentación que recibimos nos puede ser útil; si es así, y consideras que esa crítica tiene una base firme, te parece válida, te ayuda, y hace que tu trabajo cambie en algún sentido, tómarla. Pero si no es así, confía en tu capacidad para rechazarla sin sentirte obligada a convencer a la otra persona de que está equivocada.


Recuerda tú no necesitas convencer a nadie de que estás en lo correcto para sentirte bien contigo misma, porque entonces ahí estás perdiendo todo el control sobre ti. No vale la pena entrar en estas luchas de poder, tú reconocete como una persona valiosa y aprende a darte todos los halagos que necesites recibir de otros.

Ahora quizás te estás preguntando ¿qué pasaría si en verdad no sirvo para mi trabajo o no puedo relacionarme eficientemente con mis compañeros?. Quizás así es, tal vez no estás desempeñando bien tu trabajo, bien sea porque estás distraída, porque tienes problemas personales, o te angustias, o te falta motivación, o te sientes insegura, o de verdad no eres la persona indicada para realizarlo. No importa, cualquiera que sea el motivo, elevar siempre tu autoestima es la respuesta.

Mientras más creas en ti, más probabilidades tendrás de hacer un buen trabajo y si no de cambiarte a uno mejor. Enfocarte en tu autoestima libera toda tu energía para tu crecimiento y desarrollo. No hace que desaparezcan tus problemas mágicamente, pero sí hace que puedas disponer mejor de tus recursos internos para encontrar una solución a lo que no te gusta, o necesitas cambiar en ti.  


Si consideras qué necesitas más herramientas para cultivar tu autoestima en otras áreas de tu vida, como en pareja, laboralmente, o en la angustia y la depresión, pongo a tu disposición el programa completo de autoestima Amate mujer: libérate y gústate, donde exploramos a profundidad cómo darte la compasión aceptación respeto apoyo y caricias que te permitirán florecer, y brillar con toda tu luz.


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