• Allegra Mujer

Descifrar las huellas del maltrato en las mujeres, un camino hacia la autonomía y el empoderamiento

Este artículo se fundamenta en mi experiencia cómo psicóloga en el trabajo con mujeres que han sido víctimas de la violencia de género en todas sus formas, pero además en mi propia experiencia, y en mi forma de pensar y de vivir; no pretendo plasmar verdades absolutas, tampoco abordo el tema de la violencia de forma innovadora, ya que las ideas desplegadas aquí han sido pensadas y expresadas por expertas, investigadoras, estudiosas y maravillosas mujeres antes que yo.

Sin embargo, si creo firmemente que hoy en día es fundamental conocer y difundir de manera reiterada, cómo funciona el proceso de victimización y desempoderamiento de las mujeres, mediante el ejercicio intermitente de la violencia física y/o psicológica, alternado de manera cíclica con fases de tranquilidad, sosiego y hasta afecto.


La descripción del ciclo de la violencia evidencia como se alternan fases en las que se hace un uso de la fuerza para someter y aleccionar a la mujer, con otros episodios en los que el hombre muestra su aparente arrepentimiento y su firme propósito de cambiar, pero con el objetivo de manipular a través del chantaje emocional, y cuya meta final es mermar la capacidad de la mujer de ser consciente de la gravedad de la situación, quien termina sintiendose culpable y adaptándose a la espiral de violencia para sobrevivir.

La violencia machista no es solo un mecanismo para propiciar la sumisión de las mujeres, sino también se convierte en una forma de castigo para las desobedientes, las insubordinadas con aptitud y disposición de cambio, un escarmiento para aquellas mujeres que se atrevan a desafiar la norma establecida y cuestionar la autoridad masculina. Esta violencia no sólo se reduce al plano físico, sino que se ha definido teniendo en cuenta diferentes tipos que sufren las mujeres por el hecho de ser mujer. Violencia física, psicológica, sexual y económica. Afectando a mujeres de todas las edades, de todas las clases sociales, y de todos los niveles culturales.


Muchas mujeres alrededor del mundo son insultadas, humilladas, alejadas de sus amistades, controladas, amenazadas, chantajeadas, obligadas a tener relaciones sexuales que no desean, golpeadas, maltratadas por quienes, supuestamente, las aman. La agresión no comienza con el primer golpe sino por conductas abusivas que van debilitándola día con día para que su reacción ante la agresión sea menor. Comienza de manera sutil y paulatina, y a medida que pasa el tiempo, el ciclo sigue completando sus etapas, los episodios violentos van aumentando en intensidad y frecuencia, agravándose también las secuelas físicas y psicológicas.


Ciclo de la violencia


Son tres fases cíclicas de subidas y bajadas donde se alterna la violencia y el afecto, para que las mujeres puedan llegar a soportar durante años este tipo de relaciones abusivas y de dominación.


  • Etapa de acumulación de tensión: se caracteriza por cambios bruscos de humor y reacciones agresivas ante cualquier frustración. La mujer en esta situación intenta anticiparse a cualquier deseo para evitar que se desencadene el conflicto, mostrándose sumisa, servicial y condescendiente. Muchas veces justifica la violencia, se culpa, se averguenza y oculta estas situaciones a las personas de su entorno.

  • En la fase de explosión de la violencia: mediante un incidente, el agresor descarga la tensión acumulada en la fase anterior de forma activa o pasiva (ignorar, humillar, golpear objetos, escupir, lesionar, etc.), con el propósito no tanto de generar algún daño, sino más bien de castigar la conducta, que desde su óptica considera inadecuada, y para posicionar en el lugar subordinado, que según sus creencias, le corresponde a la mujer en la relación. La mujer, por su parte, termina aislada sintiéndose impotente, vulnerable e indefensa.

  • La fase de luna de miel: que cierra el ciclo de la violencia, se caracteriza por la manipulación afectiva. El maltratador ya ha propinado el castigo necesario para poner en orden las cosas, y ahora el objetivo es que la mujer no lo abandone, para ello adopta una actitud cariñosa en la que muestra su arrepentimiento de diversas formas como reconocer la culpa y pedir perdón, prometer no volver a ser violento, explicar cuánto necesita la ayuda de su pareja, amenazar con suicidarse, o utilizar a hijos(as) en común argumentando el daño que les haría en caso de marcharse, etc.

Puesto que el arrepentimiento mostrado por el agresor, en realidad lo que pretende es salvar la relación, sin haber modificado el pensamiento de dominación y superioridad sobre la mujer, poco a poco esta conducta afectiva y cariñosa irá dando paso una vez más a reacciones agresivas, iniciándose de nuevo el ciclo de la violencia.

Huellas de la violencia en las mujeres


Una distorsión en la autoimagen, bajos niveles de autoestima, aislamiento social, falta de autonomía e independencia, indefensión aprendida, culpa, vergüenza, dificultad para distinguir el buen trato del abuso, estrés post traumático y desconfianza generalizada, etc. son sólo algunas de las huellas que la violencia de género deja en las mujeres.

Las huellas de la violencia machista en nuestra identidad como mujeres son la fragilidad, la dependencia y el sometimiento. Las mujeres que han vivido estas situaciones están marcadas por las consecuencias derivadas de la experiencia del maltrato. Han sido objeto de abuso verbal casi cotidiano, deteriorándose su autoestima. Se sienten desamparadas, impotentes, arrastran profundas depresiones que se alargan en el tiempo afectando a su calidad de vida y su salud.

¿Cómo salir del ciclo de la violencia?


El primer paso para salir de este circulo debe movilizarse desde el interior de cada mujer, ya que el empoderamiento no es algo que se pueda conceder u otorgar. Resulta prioritario desarrollar y fortalecer el poder interior, ya que es una consciencia positiva sobre las propias capacidades (autoestima, autoconcepto, autoeficacia).

Desde esta autonomía la mujer aprende a protegerse, a saber que tiene derechos y cómo ejercerlos, a conseguir el bienestar psicológico y la confianza en si misma para seguir adelante. Ser y existir para ella, decidir por si misma y desarrollar su autoestima.

Elígete, date ese si, como primer y necesario paso para cambiar tu propia subjetividad, resignificar el lugar que ocupas en el mundo, y entender que potenciando tu autoestima vas a generar una incidencia directa en tu empoderamiento, en tu capacidad para mejorar tu calidad de vida, defender tus intereses, necesidades y libertades, e inspirar a otras mujeres en tu entorno.


De la sumisión al empoderamiento


Una mujer empoderada mejora su calidad de vida progresivamente utilizando todas sus herramientas y recursos personales, como la autoconfianza; el reconocimiento de su libertad de expresión y de elección; el poder sobre su cuerpo, su sexualidad y su voluntad.

El empoderamiento es un proceso, y como tal hay diferentes ámbitos a trabajar, siendo la autoestima una de las esferas centrales del proceso empoderativo. Mejorar la autoestima es dotarnos de poder sobre nosotras mismas.


El empoderamiento es la adquisición de poder, pero no un poder sobre un otro, se trata de alcanzar poder sobre una misma, tomar las riendas de la propia vida y hacerse cargo de ella.

La autoestima depende de en qué medida nos sentimos valoradas, queridas y aceptadas por otros, y en qué medida nos valoramos, queremos y aceptamos a nosotras mismas. Si quieres mejorar tu autoestima, aquí te brindo algunas recomendaciones que puedes empezar a aplicar a partir de ahora:


  • Cuida tus pensamientos como si fueran oro. Si estás acostumbrada a centrar tu atención en tus defectos y limitaciones, es hora de empezar a pensar en aspectos positivos de ti misma. Cuando te des cuenta de que estás siendo demasiado crítica contigo, cambia esos pensamientos por algo positivo. Consigue una libreta, decórala a tu gusto, y cada día anota tres cosas sobre ti que te hagan feliz.


  • Suelta la idea de la perfección y disfruta el recorrido. Algunas personas se acaban paralizando debido a su necesidad de perfección. En lugar de detenerte con pensamientos como: “No me pondré ese traje de baño hasta que haya bajado 5 kg”, piensa en qué estás comprometida en cuidar de tu cuerpo y tu alimentación, y empieza a disfrutarte.


  • Considera los errores como oportunidades de aprendizaje. Tenemos derecho a cometer errores. Si intentaste algo y te equivocaste tienes la oportunidad de hacerlo de nuevo desde la experiencia y el aprendizaje.


  • Date el permiso de probar cosas nuevas. Experimenta con diferentes actividades que te pongan en contacto con tus aptitudes y recursos. Luego siéntete orgullosa de las nuevas habilidades que has adquirido.


  • Identifica lo que puedes cambiar y lo que no. Si te das cuenta de que hay algo de ti que no te hace feliz y puedes cambiarlo, empieza ahora mismo. Si se trata de algo que no puedes cambiar (como tu estatura por ejemplo), empieza a trabajar para aceptarte y quererte tal como eres.


  • Fíjate metas y honra tu esfuerzo. Piensa en qué te gustaría conseguir y luego diseña un plan para lograrlo. Apégate al plan y ve anotando tus progresos.

  • Siéntete orgullosa de tus opiniones e ideas. ¡No tengas miedo de expresarlas!


  • Comparte, aporta, colabora. Ábrete a recibir, y en esa misma medida entrega algo de ti a los demás. Sentir que aportas algo y que se reconoce tu ayuda hace maravillas en la autoestima.

  • Cuida tu cuerpo y tu alimentación. ¡Haz ejercicio!. Amortiguarás el estrés y te sentirás más sana, motivada y feliz.


  • Date placer todos los días.  Disfruta compartiendo tu tiempo con personas que te quieren y haciendo cosas que te gustan; diviértete, relájate y pásatelo bien.

  • Pide ayuda. La terapia es la herramienta fundamental del autoconocimiento, un espacio seguro para confrontarte contigo misma, con tus miedos y limitaciones, y también para descubrir tus recursos y potenciar tus habilidades, aumentar tu autoestima y autonomía personal.


Elígete a ti, eres una mujer maravillosa. Date ese sí que tanto te mereces.



Aprovecho para enviarte un cálido abrazo,


Jennifer


 

Espero que este artículo te haya resultado interesante y sea de utilidad para ti. Si crees que necesitas más ayuda estaré encantada de que conversemos.


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