• Allegra Mujer

¿Qué tanto te valoras como mamá?

Hoy quiero hablarte acerca de cómo valorarte en tu papel de madre, porque fíjate si esperas encontrar la fórmula para hacer una súper mamá y tener hijos perfectos hoy no puedo ayudarte. Aunque yo también soy mamá pero mis hijas están bastante lejos de la perfección. Ellas con frecuencia se gritan, se pelean entre si, a veces me dicen "por favor" y "gracias"; otras veces nada.


A la edad de 9 y 7 años creen qué saben mucho más que yo, y me lo recuerdan, consideran que limpiar su cuarto es una tarea muy difícil, y que lo único bueno que tiene tener una hermana es justamente no tener que hacer sola el quehacer de la casa. Otras veces se convierten en adictas a la televisión sobre todo ahora que no podemos salir tanto. Lo que trato de decirte es que son niñas normales y yo estoy muy orgullosa de ellas.


Por eso, en este artículo no vas a encontrar herramientas que te ayuden a convertirte en la madre perfecta, pero yo creo que sí puede ayudarte a que aprendas cómo sobrellevar tu maternidad conservando intacta tu autoestima, o al menos esa es mi intención.


Se nos ha educado para qué consideremos a nuestros hijos como un reflejo de nosotras mismas, y entonces si vemos que ellos se portan mal, son malos estudiantes, o tienen dificultades en su vida, quiere decir que hemos fracasado como madres. Al menos eso es lo que nos dice la sociedad, y lo que nosotras mismas hemos llegado a creer. La sociedad nos recuerda con dureza que la delincuencia, la adicción, los crímenes, recaen en la crianza, y por ende en nosotras, las mamás. El padre también recibe algo de culpa pero en menor escala, porque la responsabilidad de la crianza es de la madre, no importa cuán desesperada o sola esté.

Yo misma antes de tener a mis hijas idealizaba la maternidad, y pensaba que iba a ser la mejor madre del mundo, porque por supuesto, como psicóloga tenía todas las habilidades y conocimientos para serlo.

La realidad fue otra, apenas regresamos del hospital, mi hija sufrió cólicos durante semanas, no dormía, lloraba a toda hora, era difícil calmarla. Resultó ser alérgica a la leche, y esto significó que mi concepto de qué tipo de madre iba a ser yo había cambiado totalmente. Decidí que si lograba sobrevivir a esta primera experiencia ya era suficiente, y realmente mi opinión no cambiado mucho desde entonces.


Ser madre es sin duda una labor hermosa pero también tremendamente desgastante. Lo que quiero decirte es que tener hijos es una de las mayores alegrías, pero es muy importante que honremos y apreciemos la dificultad de esta tarea, y dejemos de idealizar la maternidad.

A veces, sobre todo si los hijos ya son grandes, tendemos a recordar únicamente los buenos momentos. Para mí la parte más difícil cuando mis hijas eran pequeñas, fue no tener el suficiente tiempo libre y sin interrupciones para yo hacer otras cosas. Sí quería hacerla, tenía que esperar a que ellas se fueran a dormir, pero a veces estaba tan cansada, que después ya no me provocaba hacer nada.


Ahora que son más grandes tengo un poco más de tiempo para mí. Aunque también estoy consciente que la situación actual que estamos viviendo nos ha obligado a muchas mujeres asumir la mayor parte de la carga en cuanto a teletrabajar con niños en casa , el homeschooling, y por supuesto la casa con todo lo que eso significa, hacer las compras, limpiar, cocinar, etc.

Lo que aparece entonces es la culpa, que es el mal de las mamas modernas. Si algo sale mal nos sentimos culpables. Si la niña se cae cuando salimos de casa, entonces pensamos que no debimos haber salido, ni dejarla con la niñera.


Pareciera que nuestra labor como mamás consiste en ser un escudo protector contra todo riesgo, si algo malo pasa entonces no estamos cumpliendo bien con nuestra tarea, en consecuencia fracasamos.

La primera vez que regañé a mi hija me sentí la peor mamá del mundo, ella tenía sólo dos años y yo me atreví a gritarle, sabiendo que esa no era la manera correcta de tratar a una niña. ¿Cómo había sido capaz de hacerle eso?. Ahora, miles de gritos después, me preocupa menos la imposibilidad de modificar algún comportamiento que tenga. Me di cuenta con el tiempo que sí es verdad que como madres somos responsables de muchos aspectos del cuidado de nuestras hijas, o de nuestros hijos, cómo ser empáticas, enseñarles valores, y un comportamiento adecuado. Eso sí es nuestra responsabilidad, lo que es distinto a hacernos responsables de cada cosa negativa de su personalidad y de su comportamiento, por qué entonces eso es lo que nos hace sentir culpables, y nos dificulta aceptar a nuestros hijos tal y como son.

La culpa es útil cuando nos alienta a actuar de manera honesta , pero por lo regular suele ser una emoción destructiva que nos castiga por actos que ni siquiera hemos cometido y nos lleva a enojarnos con las personas a las cuales creemos que le estamos haciendo mal. La culpa nos lleva al enojo, a la insatisfacción, y a descargar en otros la responsabilidad de nuestros errores.

Con el tiempo aprendí que debía tolerar el hecho de que algunas de las necesidades de mis hijas yo no las podía satisfacer, sin sentirme mal como mamá y como persona. Por ejemplo, cuando ellas pelean y se gritan como lo hacen con frecuencia, me gusta recordar que esta rivalidad entre hermanos ha existido siempre, que yo misma peleaba con mi hermana de esa forma. Que ellas son perfectamente capaces de llegar a acuerdos por sí mismas, y que van a poder contar una con la otra cuando sean adultas. Así que a pesar que el ruido me enoja y las peleas también, mientras yo menos interfiera para resolver el asunto, menos me enojo con ellas, y más rápido lo solucionan.


Por supuesto esto no siempre fue así, he tenido que aprender además a perdonarme por no ser perfecta, a soltar la exigencia, y a tratar de encontrar el equilibrio entre la responsabilidad y la culpa.

Hoy quiero recordarte que tus necesidades son importantes, porque aparte de mamá también eres una persona y tus necesidades cuentan, y mucho. si tú estás bien y te ocupas de ti, más podrán contar tus hijos contigo. Si te sientes cansada, no reconocida, aislada, sola, sin ningún apoyo, aburrida, o agotada, el primer paso es reconocer que te sientes así. Esto quizás va en contra de todo lo que hemos aprendido, porque nos han enseñado qué tenemos que arreglárnoslas y hacerlo todo lo mejor posible. No me queda duda que así es, pero eso no significa que a veces o todos los días, no tengas el derecho a sentir que ya no puedes más. Nos da miedo reconocerlo.  

Lo cierto es que no podemos dar lo que no tenemos, y lo mas valioso es dar atención interés a nuestros sentimientos, así que de vez en cuando conviene separar un tiempo para ti y para tus necesidades

Respeta tus necesidades y limitaciones sin sentirte culpable


El primer paso para mantener intacta tu autoestima en la maternidad es respetar tus necesidades y limitaciones, sin sentirte culpable. Tienes todo el derecho a aceptar que tú no puedes ser una madre tan hábil como querías, y eso no te hace peor mamá. Al contrario, mientras más te aceptes y te apruebes, más aprobarás a tus hijos y estarás mejor con ellos.


Es posible que tengas ahora menos paciencia que antes, probablemente les gritas más. Si es así, no te agredas, no te sientas una mamá terrible, porque esto es lo menos que puede ayudarte. Date la oportunidad de aprender este tipo de situaciones lo mejor que puedas en el momento , y piensa después cuando estés más tranquila, sobre otras formas más positivas de actuar en el futuro.


La aceptación conduce al cambio, no al estancamiento. Mientras más te aprecies y te apruebes, con todo y tus errores, sabrá cómo mantener intacta tu autoestima en la maternidad

Se compasiva contigo misma


Es imposible echarlo todo a perder por un solo incidente que no haya salido como tú querías. Respétate y elogiáte por todo lo que si haces bien. Intenta escribir todo lo que haces, aunque te parezcan cosas insignificantes. Por ejemplo: cuando le prestas atención a tus hijos, los vistes, les sonríes, los elogias, los abrazas o los consuelas. Date todo el crédito que mereces por todo lo que haces. Cada que te sientas mal, relee tu lista. Al terminar puedes repetir "soy una madre lo suficientemente buena y me apruebo como tal", como un mantra que te ayude a sentirte más equilibrada y mejor contigo misma.


Fíjate metas posibles


El problema de nosotras las mamás, es que nos juzgamos por el comportamiento que tengan nuestros hijos, y esto es justamente lo que no deberíamos hacer. Porque entonces estamos mezclando nuestra autoestima con el comportamiento de ellos.


Empieza con las cosas más sencillas hasta llegar a las más difíciles. Por ejemplo, si tú lo que necesitas es ser más paciente, empieza por darte cuenta qué es lo que en realidad te enoja, y no esperes que de un momento a otro, dejes de sentir impaciencia, sino que poco a poco ve tratando de modificar aquello que necesitas mejorar en ti.


No dejes de reconocer el mérito y el esfuerzo que haces en cada paso que das. No te olvides que los cambios son lentos, recuerda que eres humana. y repite cada vez que lo necesites "soy una madre lo suficientemente buena y me apruebo como tal".

Trátate como te gustaría que trataran a tus hijos

Si mis hijas hacen algo bien, a mi me gustaría que su maestra las felicitara y las motivara por ello. Y si se portan mal y son irrespetuosas, quisiera que les enseñaran a tomar conciencia de lo que están haciendo mal y les enseñaran cómo poder actuar de manera distinta y mejor, sin criticarlas o hacerlas sentir mal.


Asimismo entonces ponte de tu lado y ayúdate tú. Elógiate por el magnífico trabajo que haces todos los días y reconoce tu esfuerzo. Mira lo mucho que has avanzado, y no dejes de darte la compasión, la aceptación el respeto y el apoyo, qué te gustaría que alguien más les diera a tus hijos.

Si consideras qué necesitas más herramientas para cultivar tu autoestima en otras áreas de tu vida, como en pareja, laboralmente, o en la angustia y la depresión, pongo a tu disposición el programa completo de autoestima Amate mujer: libérate y gústate, donde exploramos a profundidad cómo darte la compasión aceptación respeto apoyo y caricias que te permitirán florecer, y brillar con toda tu luz.


Todos los detalles de este programa lo encuentras en este enlace 


49 visualizaciones0 comentarios